Escuchar juntos

Tao le hizo un sitio a su lado y lo invitó a escuchar. ¿Puedo quedarme un ratito?, preguntó Ahe. Tao asintió. Esta vez había preguntado antes de decidir por su cuenta.

Esperaron el viento junto a la puerta. La campanilla sonó suavemente. Ahe no se tapó los oídos ni acercó la mano al soporte. Podía disfrutar del mismo sonido sin esconderse.

Que algo te guste no significa que sea tuyo. Negarte a oír una verdad tampoco la hace desaparecer. Ahe lo recordó: primero se pide permiso, y cuando uno se equivoca, lo reconoce. Ya no tenía que ocultar los oídos ni el corazón.

Adaptación infantil de una fábula de los Anales de Lü Buwei y del vídeo de esta serie. La gran campana original se convierte en una campanilla; los personajes y la disculpa son parte de la adaptación. Las curvas representan el sonido; la página no reproduce audio.