Ahe no arrugó la hoja. Esperó a que se secara la tinta y la guardó plana. Las cuatro patas y el extraño animal seguían allí. —Quiero conservarlo como un animal imaginario.
—¿Entonces sirve para la tarea de hoy? —preguntó Tao. Ahe negó con la cabeza y sonrió. —No. Pero me recordará que debo mirar qué quería dibujar. El abuelo lavó los pinceles y los colocó juntos.
El dicho de añadir patas a una serpiente no nos pide dejar de imaginar. Nos recuerda que un añadido innecesario puede estropear algo que ya cumple su propósito. La brisa volvió a pasar. Ninguno de los dibujos necesitaba otra pincelada.
Adaptación infantil del dicho de Estrategias de los Reinos Combatientes, Qi II. El patio, la serpiente de madera y la decisión de conservar el animal imaginario pertenecen al tercer episodio original de esta serie, no al relato antiguo.