Un puesto bajo el melocotonero

La sombra del melocotonero caía junto al nuevo puesto de Ahe. Tao se puso de puntillas para mirar. El abuelo Song entró en el patio a su lado, sin prisa.

En un soporte descansaba un escudo redondo de madera. Al lado había una lanza de juguete con una punta roja y blanda, como una pequeña fruta madura. Cada juguete tenía su propio apoyo.

Ahe se alisó la túnica. Quería que a todos les gustara su puesto. Mientras preparaba la presentación, sus palabras fueron creciendo hasta parecer más grandes que los juguetes.